Entradas populares

martes, 18 de octubre de 2011

LA GENERACIÓN DEL 68 (MAYO FRANCÉS)

(Los que hacen las revoluciones a medias no hacen más que cavar sus propias tumbas).




Esto no es más que el principio, continuemos el combate.


"Dios: sospecho que eres un intelectual de izquierda"  (Liceo Condorce)
"La barricada cierra la calle pero abre el camino" (Censier)

ESAS DOS FRASES formaban parte de los cientos de ‘graffitis’ escritos por estudiantes universitarios en la ciudad de París durante los últimos años del largo gobierno de Charles De Gaulle.
Todo comenzaba a cambiar en ese mes de mayo de 1968 en Francia. Las hermosas avenidas de París, al igual que muchas calles de sus históricos barrios,   volvieron a vestirse de revolución y las barricadas se alzaron de nuevo en cada esquina, tal como ocurrió en 1830, en 1848 o en la Gloriosa Comuna Obrera de 1871. París, la ciudad luz,   se remeció con las protestas estudiantiles y obreras, cual si una vez más el pueblo francés quisiera provocar un cambio histórico, como sucedió en el lejano año 1789 y en la emocionante reconquista de la ciudad que estaba en manos de los nazis en 1944.
La protesta  fue parida en universidades como Nanterre y Sorbona. De allí salió a la calle, al pueblo. Fue recogida por la clase obrera y en pocos días se extendió por todo el país con tomas de fábricas, universidades, escuelas y calles. El gobierno gaullista comenzó a tambalear como nunca antes. Ni siquiera la lucha independentista de Argelia había logrado desestabilizar tan seriamente al régimen encabezado por el viejo militar. Pero el hábil y poderoso general logró salir triunfante y potente de aquel evento.
¿Qué impetraban los estudiantes y los obreros? “Abajo el capitalismo; que los obreros encabecen la lucha, la imaginación al poder”. Pero hubo cientos, quizá miles, de graffitis que pusieron en jaque al establishment capitalista francés. Murallas y puertas, bancas de plaza y postes de luz  eléctrica, recibieron la creatividad de jóvenes y adultos en esos nueve días que duró la llamada “Revolución de las Flores”.

En aquellos nueve días de ‘revolución floral’, hubo durísimos enfrentamientos con la policía de De Gaulle. Decenas de choques callejeros congregaron a jóvenes de todas las ideologías y tendencias políticas: trotskistas, maoístas, anarquistas, “situacionistas”. Toda la Francia “oficial” y bien-pensante se puso decididamente en contra del amplio movimiento estudiantil y obrero, e incluso -y principalmente- mucha gente que era o decía ser de izquierda se constituyó en el principal obstáculo que debieron enfrentar los jóvenes.
A la cabeza del repudio no gubernamental a la rebelión estaba el Partido Comunista francés, que cotidianamente lanzó duras diatribas desde su diario, Le Humanité, acusando a los estudiantes de “infantilismo revolucionario”, y al conductor principal de la revuelta –Daniel Cohn Bendit (o ‘Danny el rojo’)- le tildó de “pequeño burgués aburrido”. De todo el viejo establishment, en esos nueve días sólo mantuvo la dignidad Jean Paul Sartre, que, ya muy viejo, se puso a disposición de las marchas y tomas.
Pero la ‘revolución de las flores’ terminó sin haber logrado mucho. Mejor dicho, consiguió exactamente el objetivo contrario, pues en las elecciones subsiguientes la derecha se apropió de la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados, De Gaulle salió fortalecido de la crisis y el capitalismo pudo solidificarse en Francia y en Europa occidental.  A su vez, el Partido Comunista francés obtuvo una victoria política dado que le asistía razón al oponerse a  la rebelión estudiantil, la que carecía de objetivos que pudiesen ser representativos de la mayoría del pueblo de Francia, cuyo electorado ponía sus apuestas en la lucha política y parlamentaria, mas, no en la justa rebeldía juvenil.    
Sin embargo, fue meritorio y trascendente lo que miles de muchachos y obreros realizaron aquellos nueve días, pues abrieron la discusión –como perfectos adelantados- de lo que se venía sobre la Humanidad en los años subsiguientes. Sin decirlo ni saberlo, preconizaron la  caída de los muros ideológicos y el triunfo insanable del liberalismo económico, asunto que ni siquiera el propio PC francés estaba en condiciones de anticipar…y evitar.
Los líderes coyunturales de la ‘revolución de las flores’ terminaron creciendo hacia el mismo norte que atacaron durante sus épocas estudiantiles, pues décadas más tarde –integrados de lleno al sistema que una vez rechazaron- muchos de ellos se constituyeron en relevantes hombres públicos, empresarios, comerciantes, etc., que defienden y representan, en los hechos y no en las palabras, precisamente al mismo sistema que en sus años jóvenes les provocaba rebeldes arcadas. 

1 comentario:

  1. ”No puede volver a dormir tranquilo aquel que una vez abrió los ojos." (Nanterre)

    ResponderEliminar